¿Por que fallan las estrategias?
Las 3 trampas y cómo evitarlas
Por: Gabriel Sánchez | Tiempo de lectura: 4 min.
Desarrollar una estrategia toma meses de planeación, presupuesto y esfuerzo directivo. Sin embargo, la cruda realidad es que la gran mayoría de estas estrategias jamás alcanzan sus objetivos. Durante mi tiempo en USAID, facilitando y observando proyectos a gran escala, vi de primera mano cómo estrategias brillantes fracasaban por los mismos tres errores operativos. Aquí te comparto cuáles son y, más importante, cómo solucionarlos.
¿Por qué tu estrategia no despega?
Es frustrante tener un documento impecable en papel que simplemente no se traduce en acciones diarias. Después de analizar decenas de casos, he identificado que la raíz del fracaso reside en cómo esa visión baja al equipo. Veamos las tres grandes trampas:
1. Es un secreto bien guardado (Falta de comunicación)
La gran mayoría de las veces, las estrategias son documentos que requieren mucho esfuerzo para ser desarrollados. Sin embargo, no siempre son comunicadas a toda la organización y, en ocasiones, ni siquiera a los mandos directivos y gerencias. Esto ocasiona que cada área tenga prioridades diferentes, duplicación de esfuerzos y un uso ineficiente de recursos humanos y financieros. Incluso, en muchas empresas, se alienta la competencia entre equipos en lugar de la colaboración.
2. Está escrita en piedra (Falta de flexibilidad)
Con frecuencia, al desarrollar la estrategia, no se implementan procesos para capturar el aprendizaje y adaptarse con base en este. Esto ocasiona que se sigan invirtiendo recursos en soluciones que no están dando el retorno esperado, sin modificar la estrategia para asegurar que sigue siendo relevante y que los objetivos son alcanzables a través de las actividades que se están implementando.
3. Es una copia de la competencia (No cataliza tu diferenciador)
Lo más peligroso es cuando tu estrategia no potencia tu diferenciador y, en lugar de eso, se dedica a copiar lo que tus competidores están haciendo.
Muchas empresas y organizaciones no tienen identificado su diferenciador, lo que hace que implementen su estrategia sin comunicar su propuesta única de valor, diferenciarse de su competencia y enfocarse en cómo agregar valor.
El Antídoto: 3 pasos para asegurar la ejecución
La buena noticia es que transformar un documento estático en resultados tangibles no requiere magia, requiere disciplina directiva. Como líder, puedes cambiar el rumbo de tu estrategia hoy mismo si aplicas estas tres prácticas fundamentales:
1. Diseña una cadencia de comunicación (No basta con un correo)
Si quieres que toda tu organización sepa hacia dónde van sus esfuerzos, es importante que planees cómo vas a comunicar tu estrategia. Y no se trata de comunicar una sola vez y ya; debe ser una comunicación constante. Si tienes reuniones de equipo cada semana, recuérdales cada semana los objetivos de la organización. ¿Tienes una reunión con toda la empresa? Comienza cada una recordando hacia dónde va la organización durante el año.
Si crees que estás comunicando de más, no es así, y mientras más comuniques, será mucho mejor.
2. Agenda retrospectivas desde el día uno
Tendemos a pensar que las estrategias deben ser firmes. Sin embargo, en la vida real, las estrategias deben ser modificables. Quizás un nuevo competidor salió al mercado y necesitas cambiar tus objetivos, o esa nueva regulación va a tener un mayor impacto de lo que pensabas; o simplemente, fuiste demasiado optimista al establecer los objetivos.
Una de las formas de capturar este aprendizaje es planeando retrospectivas que integren las perspectivas de todo el equipo. Estas sesiones deben ser programadas cada 3 meses, por lo menos, para asegurar que la estrategia siga siendo relevante.
3. Sal del edificio y entrevista a tus mejores clientes
Si aún no tienes identificado tu diferenciador, te conviene entrevistar a tus mejores clientes para poder identificarlo. Quizás suene contraproducente; sin embargo, te podrían sorprender los resultados.
La empresa Phaidra entrevistó a sus clientes potenciales durante el desarrollo de un nuevo producto. Esto les permitió identificar qué diferenciadores harían que su solución tuviera un mayor impacto, resolviera un problema real y los ayudara a alcanzar sus objetivos. De esta forma, Phaidra logró firmar convenios con varios clientes potenciales, asegurando la viabilidad de su solución.
Conclusión: La estrategia es inútil sin alineación
Encontrar tu estrategia y tu diferenciador es apenas el primer paso. El éxito real y tangible ocurre en la ejecución. Y las estrategias no se ejecutan solas; dependen de la comunicación, la ausencia de silos y la colaboración de tu equipo.
